Cuando un profesional instala un liner en una piscina, su papel no termina allí. La longevidad y el buen estado del revestimiento dependen, en gran medida, de los cuidados diarios del cliente final. Su orientación como técnico especializado es esencial para garantizar que la inversión del cliente se traduzca en una piscina bonita y duradera.
En este artículo compartimos 5 consejos prácticos que los profesionales del sector pueden (y deben) transmitir a los clientes en el momento de la entrega de la obra o en la asistencia posventa.
1 – Equilibrio químico del agua: el primer paso para un liner duradero
Uno de los mayores enemigos de la durabilidad del liner son los desequilibrios en el agua de la piscina.
Recomiende al cliente:
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Verificar regularmente los parámetros del agua: pH y cloro.
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Nunca echar productos químicos directamente en la piscina, sino diluirlos previamente o usar equipos automáticos de dosificación.
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Prestar atención al uso excesivo de cloro o a un pH muy bajo, que puede acelerar el desgaste y provocar decoloración del liner.
💡 Consejo práctico para el profesional: proponga al cliente un plan de mantenimiento o visitas estacionales para el análisis del agua.
2 – Limpieza adecuada: proteger el material sin dañarlo
Un liner de calidad merece productos y métodos de limpieza compatibles.
Oriente al cliente a:
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Usar solo cepillos y paños suaves, específicos para revestimientos en liner.
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Limpiar regularmente la línea de agua, donde se acumulan grasas y suciedad.
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Evitar el uso de detergentes agresivos o productos no recomendados por el fabricante, que pueden manchar o debilitar el material.
💡 Sugerencia extra: el profesional puede ofrecer o recomendar kits de limpieza adecuados al tipo de revestimiento instalado.
3 – Prevenir daños mecánicos: uso responsable de la piscina
Por más resistente que sea el liner, su durabilidad está ligada al uso adecuado de la piscina.
Explique al cliente:
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Evitar objetos cortantes o abrasivos dentro de la piscina, como juguetes rígidos, mobiliario o utensilios metálicos.
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No entrar en la piscina con calzado.
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Tener cuidado con las mascotas, si se les permite el acceso a la piscina.
4 – Identificar señales de desgaste a tiempo
El profesional debe animar al cliente a estar atento a señales tempranas de desgaste:
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Decoloración acentuada o manchas persistentes.
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Pérdida de elasticidad o sensación pegajosa al tacto.
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Aparición de pequeñas fugas o signos de despegue en las esquinas.
💡 Acción recomendada: sugiera al cliente que, al notar alguna anomalía, contacte inmediatamente al instalador o al técnico de mantenimiento.
5 – El valor de un acompañamiento profesional
El profesional puede (y debe) ofrecer más que la instalación:
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Sugerir contratos de mantenimiento preventivo, garantizando que el revestimiento se mantenga en buen estado.
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Reforzar la idea de que una piscina bien cuidada aumenta el valor de la propiedad y prolonga el disfrute de su uso.
Valorice su servicio profesional
Transmitir estas recomendaciones al cliente final no solo protege la inversión en el liner, sino que también valoriza el servicio del profesional. La durabilidad del revestimiento depende de la calidad del material, de la instalación y, sobre todo, de los cuidados diarios.
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